El próximo sábado 5 de abril, el Dr. Diego Torralba García ofrecerá el curso “Venopunción en Odontología: técnica, autoinjertos, legislación” (más información), organizado por el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante (COEA) en su programa de formación continuada. Entrevistamos al ponente en esta actividad.

 

 

¿Por qué es importante que los odontólogos dominen la técnica de venopunción en su práctica clínica?

 

Desde mi punto de vista, el dominio de la venopunción por parte del odontólogo amplía significativamente las posibilidades de tratamiento y mejora la calidad de la atención que podemos ofrecer a nuestros pacientes. Principalmente, se relaciona con la obtención de Plasma Rico en Fibrina (PRF) y, en menor medida, con la posibilidad de realizar analíticas sanguíneas en ciertos contextos muy específicos (aunque esto último no es lo habitual en la práctica diaria de la mayoría de las clínicas dentales).

 

El PRF es una herramienta biológica muy valiosa que acelera la cicatrización de los tejidos blandos y duros, reduce la inflamación y el dolor postoperatorio, y mejora la regeneración ósea. Poder obtenerlo de forma autónoma en la clínica nos permite optimizar los resultados en diversos procedimientos.

 

¿Cuáles son las principales aplicaciones de la venopunción en odontología y en qué casos se recomienda su uso?

 

Las principales aplicaciones de la venopunción en odontología giran en torno a la obtención de PRF, que se utiliza en una amplia variedad de tratamientos:

 

Cirugía periodontal: Para mejorar la cicatrización de colgajos, regeneración ósea guiada (ROG), injertos de encía y reducir la recesión gingival.

Implantología: Para mejorar la osteointegración de los implantes, rellenar defectos óseos, elevaciones de seno maxilar y mejorar la cicatrización de los tejidos blandos periimplantarios.

Cirugía oral: En extracciones complejas, quistes, fenestraciones y apicectomías para favorecer una curación más rápida y predecible.

Medicina regenerativa: En el tratamiento de lesiones de la mucosa oral, como aftas recurrentes o liquen plano erosivo, aunque su uso aquí es menos común.

Recomendamos su uso en aquellos casos donde se busca una cicatrización más rápida y de mejor calidad, donde se necesita estimular la regeneración de tejidos, donde se quiere disminuir el riesgo de complicaciones postoperatorias y en pacientes con factores de riesgo que puedan comprometer la cicatrización (como fumadores o pacientes con ciertas condiciones sistémicas controladas).

 

¿Qué precauciones deben tomar los odontólogos para garantizar la seguridad del procedimiento y minimizar riesgos?

 

La seguridad es primordial. Debemos seguir estrictamente los protocolos para la venopunción, que incluyen:

 

Formación adecuada: Es fundamental recibir una formación teórica y práctica exhaustiva sobre la técnica, anatomía venosa y manejo de posibles complicaciones.

Historia clínica detallada: Evaluar al paciente para identificar posibles contraindicaciones o factores de riesgo (trastornos de la coagulación, medicación anticoagulante, etc.).

Consentimiento informado: Explicar al paciente el procedimiento, sus beneficios y posibles riesgos, obteniendo su consentimiento por escrito.

Higiene y asepsia: Cumplir rigurosamente los protocolos de higiene y asepsia para evitar infecciones: lavado de manos, uso de guantes estériles, desinfección de la zona de punción.

Material adecuado: Utilizar material estéril y desechable de un solo uso (agujas, tubos de extracción, torniquetes).

Técnica correcta: Realizar la punción con la técnica adecuada para evitar lesiones nerviosas o vasculares.

Manejo de residuos: Desechar correctamente el material punzocortante en contenedores específicos.

Atención post-punción: Indicar al paciente las medidas a seguir tras la venopunción para evitar hematomas o molestias, y estar preparados para manejar posibles complicaciones (aunque son raras).

 

En cuanto a los autoinjertos, ¿qué ventajas ofrecen en tratamientos odontológicos y qué criterios se deben seguir para su correcta aplicación?

 

Los autoinjertos, es decir, el uso de tejido del propio paciente (hueso o tejido conectivo), ofrecen ventajas significativas:

 

Osteoconducción y osteoinducción: El hueso autólogo contiene células osteogénicas y factores de crecimiento que favorecen la formación de hueso nuevo.

Excelente biocompatibilidad: Al ser tejido propio, se elimina el riesgo de rechazo inmunológico.

Menor riesgo de transmisión de enfermedades: No hay riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas.

Para su correcta aplicación, debemos seguir criterios estrictos:

 

Indicación precisa: Evaluar cuidadosamente la necesidad del injerto y si el autoinjerto es la opción más adecuada.

Selección del sitio donante: Elegir un sitio donante con suficiente cantidad y calidad de tejido, minimizando la morbilidad para el paciente. Los sitios comunes incluyen la rama mandibular, la sínfisis mentoniana y la tuberosidad maxilar para hueso, y el paladar para tejido conectivo.

Técnica quirúrgica meticulosa: Realizar la extracción y colocación del injerto con técnicas precisas para asegurar su vascularización y supervivencia.

Preparación adecuada del sitio receptor: Asegurar un lecho receptor bien vascularizado y libre de infección.

Estabilización del injerto: Fijar el injerto de forma adecuada para evitar su movimiento durante la cicatrización.

Manejo postoperatorio: Instruir al paciente sobre los cuidados postoperatorios para favorecer la cicatrización y evitar complicaciones.

 

¿Existen contraindicaciones o perfiles de pacientes en los que no se recomienda realizar venopunción?

 

Sí, existen ciertas contraindicaciones relativas y absolutas para la venopunción, aunque para la obtención de PRF suelen ser menos estrictas que para una analítica sanguínea general. Algunas a considerar son:

 

Trastornos de la coagulación no controlados: Pacientes con hemofilia u otros trastornos hemorrágicos graves.

Trombocitopenia severa: Recuentos plaquetarios muy bajos podrían dificultar la formación del coágulo.

Terapia anticoagulante: Pacientes bajo tratamiento con anticoagulantes orales (ACO) o antiagregantes plaquetarios requieren una valoración cuidadosa y, en algunos casos, ajuste de la medicación bajo supervisión médica (en coordinación con su médico de cabecera o hematólogo).

Infección local en el sitio de punción: Evitar la punción en áreas con signos de infección.

Alergia conocida a los materiales utilizados: Aunque es raro, debemos preguntar por alergias al látex (en algunos torniquetes) o a los desinfectantes.

Pacientes con ansiedad extrema o fobia a las agujas: En estos casos, se debe valorar cuidadosamente el beneficio frente al malestar del paciente y considerar alternativas o estrategias para minimizar la ansiedad.

Cada caso debe evaluarse individualmente, sopesando los riesgos y beneficios.

 

¿Cómo está regulado el uso de la venopunción en odontología en España y qué requisitos legales deben cumplir los profesionales?

 

En España, la venopunción en odontología está regulada principalmente por la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) y las normativas autonómicas en materia de sanidad. Si bien no existe una regulación específica y exclusiva para la venopunción dental, se entiende que es un acto médico que debe ser realizado por profesionales sanitarios con la formación y competencias adecuadas.

 

Los requisitos legales y profesionales incluyen:

 

Título de Odontólogo o Médico Estomatólogo: Es imprescindible poseer la titulación habilitante para el ejercicio de la odontología en España.

Formación específica en venopunción: Aunque no siempre se exige una certificación específica a nivel nacional, es fundamental haber recibido una formación teórico-práctica adecuada que acredite la competencia para realizar la técnica de forma segura y eficaz. Muchas sociedades científicas y colegios profesionales ofrecen cursos y talleres sobre esta técnica.

Cumplimiento de la normativa sanitaria: La clínica dental debe cumplir con la normativa vigente en cuanto a instalaciones, equipamiento, higiene, esterilización y gestión de residuos sanitarios.

Consentimiento informado: Obtener el consentimiento informado del paciente antes de realizar cualquier procedimiento invasivo, incluyendo la venopunción.

Responsabilidad civil profesional: Contar con un seguro de responsabilidad civil profesional que cubra posibles complicaciones derivadas de los tratamientos realizados.

Registro de actividades: Mantener un registro adecuado de los procedimientos realizados en la historia clínica del paciente.

Es importante que los odontólogos se mantengan informados sobre las directrices y recomendaciones de los colegios profesionales y las autoridades sanitarias en su comunidad autónoma.

 

¿Qué avances o innovaciones recientes se han desarrollado en el campo de la venopunción aplicada a la odontología?

 

En el campo de la venopunción aplicada a la odontología, las innovaciones recientes se centran principalmente en la mejora de la obtención y procesamiento del PRF, buscando optimizar sus propiedades regenerativas:

 

Nuevos protocolos y centrífugas: Se han desarrollado protocolos de centrifugación más precisos y centrífugas específicas que permiten obtener diferentes tipos de PRF con concentraciones variables de plaquetas, leucocitos y fibrina (por ejemplo, A-PRF, i-PRF).

Tubos de extracción: Se han introducido nuevos tipos de tubos de extracción con diferentes materiales y recubrimientos que pueden influir en la calidad del PRF obtenido.

Combinación con otras terapias: Se investiga la combinación del PRF con otros materiales de injerto o factores de crecimiento para potenciar aún más la regeneración tisular.

Sistemas de obtención simplificados: Se están desarrollando sistemas más sencillos y portátiles para la obtención de PRF en la propia clínica.

Aunque la técnica básica de la venopunción sigue siendo la misma, la investigación continua busca refinar los métodos para obtener un PRF de mayor calidad y con aplicaciones clínicas más amplias.

 

¿Recomienda algún tipo de formación continua o certificación específica para los odontólogos interesados en profundizar en esta técnica?

 

Absolutamente. La formación continua es esencial para cualquier odontólogo que desee incorporar la venopunción a su práctica clínica. Recomiendo encarecidamente:

 

Cursos teórico-prácticos: Buscar cursos impartidos por profesionales con experiencia en la técnica, que incluyan tanto la base teórica como la práctica en modelos o pacientes (bajo supervisión).

Talleres y seminarios: Asistir a talleres y seminarios donde se presenten las últimas novedades y protocolos en la obtención y aplicación del PRF.

Formación ofrecida por sociedades científicas y colegios profesionales: Muchos colegios profesionales y sociedades científicas organizan cursos y actividades formativas sobre venopunción y terapias regenerativas.

Lectura de literatura científica: Mantenerse actualizado sobre los estudios e investigaciones más recientes en el campo del PRF y su aplicación en odontología.

Si bien en España no existe una certificación específica obligatoria a nivel nacional para la venopunción en odontología, obtener una certificación o diploma de un curso reconocido puede ser beneficioso para demostrar la competencia y el compromiso con la formación continua.


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